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Live Music Matters "mercado negro" radio ibero 19/8/06 por Ana Stephens Para poder entender qué hace que esta experiencia en vivo sea tan intrigante y analizar el fenómeno, es mejor explicarlo en un marco general. La generación de una reacción intensa, es al combinación del catalizador musical, con tiempo, lugar y audiencia. Al considerar éstas características, nos damos una idea de lo que sucede con la escena independiente en México y lo que uno puede esperar al salir una noche a una tocada. En la ciudad de México, existen cientos de razones para ir a ver a un grupo tocar… y no me refiero a U2 en el Estadio Azteca, mejor tomen esos mil pesos y diviértanse saliendo diez noches. Me refiero a los nuevos grupos mexicanos que tocan en lugares comunes. Ciertamente, el lugar en el que ocurre un evento es una variable clave para determinar el resultado final de la noche. La ciudad de México tiene una fascinante variedad de lugares para la música en vivo y más opciones se suman rápidamente. Desde el Sauce Boxeador: una cafetería dilapidada pero pródiga, ubicada en los límites de la colonia Roma; al lujoso interior del Teatro Metropólitan en el centro; cada contexto físico crea su propia vibra. Del árbol surrealista del Factory, al bar dominante del Pasagüero, cada lugar da la primera impresión de ser inadecuado para el propósito con el cual son utilizados. Aún así, simplemente crea una perspectiva única desde donde se observa a una banda en acción. Probablemente lo que es más emocionante, mucho más que el hecho de ver a una banda nueva en vivo, sea el hecho de observar a una banda nueva en un lugar nuevo. En el complejo estofado en el que se convierte salir de noche, obviamente la gente es el ingrediente más importante. Es más que tener cifras finales del lugar, se trata de la participación. Nada se compara con la vibra creada por el grupo y la vibra creada por la audiencia fusionándose en una sola; no nos referimos a la experiencia de la música en vivo que tiende a interpretarse como las “largas sesiones de canto” del paquete corporativo que hemos aceptado. Ningún acompañamiento en el canto representa un peligro de viraje a mitad del camino de la trayectoria de cualquier banda (fanáticos de Zoé en el Metropólitan: cuidado). La participación tiene que ver con movimiento, no aquel movimiento de los pies siguiendo el ritmo de una canción en un espacio de reducido en frente de un asiento que no utilizarás y por el cual tuviste que pagar con una quincena casi completa. Participación tiene que ver con interacción física, con el stage dive, con el surf de la audiencia, con zapatos perdidos y bolsillos vacíos, el mosh pit y su pureza, siempre vacante al centro… el ojo de la tormenta. Participación es la habilidad de moverse en un espacio constantemente redefinido por el movimiento de otros. Sangre, sudor y lágrimas, eso es lo que la gente le da a una tocada; todos contribuyen estando o no arriba del escenario. Ese es el rol de la gente en una auténtica actuación en vivo. El momento correcto es ahora. La escena de la música en vivo está explotando aquí en la ciudad. Probablemente por primera vez, hay más inauguraciones, que clausuras de lugares. Veinte o más opciones para la música independiente pueden existir en un sábado por la noche; cada una diferente, definida por el lugar, la gente y la música. Recuerden que la música en vivo no es como cuando das clic en tu archivo de mp3 o como cuando pones tu disco en el estéreo, esto es diferente cada vez. Los grupos crecen y cambian, las grabaciones son un retrato al cual acudes como a un recuerdo placentero. En vivo, es la realidad estimulando los cinco sentidos al mismo tiempo. En vivo, es solo de guitarra de Jorge de The Johns en el Foro Alicia, mientras Alejandro está debajo del escenario con problemas técnicos. En vivo, es el bajo como bayoneta cargada de Rodo de Maniquí Lazer en el Centro Cultural de España. En vivo, es Amira de Sub Division sentada en el piso, a mitad del Pasagüero platicando “Blue Boy” en cortantes monosílabos. En vivo, es Disidente tocando ante diez personas en el Dos97 apenas horas después de tocar para diez mil personas en el Palacio de los Deportes. En vivo, es una cuerda rota, o una nota perdida en el Sauce Boxeador. En vivo, es Martin Thulin parado entre la audiencia en el Cultural Roots, viendo a Los Fancy Free. En vivo, es el encantador agradecimiento de Childs, que se cuela imperceptiblemente en el aire, en una tarde soleada del Día C en la Ibero. En vivo, es observar a Silvero azotando su cabeza contra los decks en el Séptimo Piso. En vivo, es el sonido creado por la batería de Hombre Bala, combinada con la guitarra de Furland, y el micrófono de Fredric Popes. En vivo, es la promesa de todas esas cosas. En vivo es todo. En vivo es gente, lugar y tiempo (por ejemplo, esta noche), pero más que nada en vivo, es música que debe ser escuchada. |
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